Nicaragua, la ceguera y el nacionalismo falso

noviembre 19th, 2010 § 4 comentarios

En Sobre la Televisión, en 1996, Pierre Bourdieu escribía sobre los peligros de la televisión sin control de sí misma.

“Pero un incidente acaecido hace poco entre Grecia y Turquía constituye sin duda la mejor ilustraciòn de los peligros que provoca la competencia sin lìmites por los índices de audiencia: a raíz de los llamamientos a la movilización y de las declaraciones belicosas de una cadena de televisión privada, a propósito de un minúsculo islote desierto, Imia, las televisiones y las radios privadas griegas, apoyadas por la prensa, se lanzaron a una escalada de desvaríos nacionalistas; las televisiones y los periódicos turcos, impulsados por la misma lógica de la competencia por los índices de audiencia, entraron en la batalla. Soldados griegos desembarcaron en el islote, las respectivas flotas fueron enviadas a sus aguas y se evitó la guerra por los pelos. 

Puede que lo esencial de la novedad, en los brotes de xenofobia y de nacionalismo, que cabe observar en Turquía y en Grecia, (…), estribe en las posibilidades de explotar a fondo estas pasiones primarias que suministran hoy en día los modernos medios de comunicación” .

Leí esto justo después de ver 15 minutos de “desvaríos nacionalistas”, “brotes de xenofobia y nacionalismo”, y simple y sencillamente noticias descontextualizadas, sin fundamentos (“Según tres analistas”, dijo el periodista, sin jamás mencionar quiénes eran), y sobre todo, sin el menor tacto diplomático al que falsamente apelan, en las noticias de canal 11. Repretel, y no solo ellos, sino prácticamente todos los otros medios del país, han mantenido por semanas una locura nacionalista que se traduce ahora en el resurgimiento de una de las “pasiones primarias” del tico: odiar al Otro, al Extranjero, al Nica. No sé si por audiencia o por falta de tacto. No tengo la menor idea.

A quien ha hablado así, le han tildado de antinacionalista. ¿Cómo no defender Calero? Pero es que ese, Calero, no es realmente el punto clave. La ceguera lo es. El alimentarnos de información que no entendemos. El oír a periodistas extraviados preguntarse ¿Por qué Nicaragua es tan rebelde y no obedece las órdenes de la O.E.A.?, sin recordar a sus televidentes que la resolución no era vinculante ni mucho menos obligatoria. El hacer bulla para que el caso se lleve a cuanta instancia legal superior exista. El crear noticias donde no las hay realmente, por pereza (prefiero creer que mala fe) de buscar datos.

Un ejemplo sencillo. Costa Rica dijo que si la O.E.A. no resolvía a nuestro favor, el organismo era totalmente inútil. Cuando Nicaragua dijo en la O.E.A. nuestros medios se escandalizaron y ahora construyeron esta imagen de Nicaragua como la niña rebelde de la Organización. Hace una semana, todos acusaban al organismo de inoperante. Si no resolvía de inmediato el problema en nuestros términos, ¿de qué sirve la O.E.A.? Ahora, Nicaragua incumple con la moral y las buenas costumbres por no aceptar las recomendaciones de los otros, que no todos, estados americanos. ¿Un doble lente de los medios? ¿Se leen las cosas según de la gana? Mucho para reflexionar.

Mi punto no es que hay que amar a Nicaragua y odiar a Costa Rica. Nada más lejos de la verdad. Daniel Ortega es, muy probablemente, un desastre. La situación en el San Juan es, probablemente también, un desastre y un atropello. Pero construir un escándalo de proporciones masivas y dañinas, que se reflejan en el rebrote de los más viles instintos xenofóbicos de los ticos y en una posición a todas luces acrítica ante la situación, eso es lo que es realmente peligroso.

Todos nos llevamos la mano a la boca por Calero. ¿Alguien se detuvo a leer el XVI Informe del Estado de la Nación que salió la misma semana del inicio del conflicto? ¿Es que algún medio le dedicó la cobertura seria, profunda, analítica, educativa, movilizadora que merece?

¿Por qué desperdiciamos toda esa inmensa energía en despreciar a Nicaragua, en vez de en reconstruir un país a todas luces fragmentado? Amo a Costa Rica. Por eso sé y entiendo que hay infinidad de problemas muchísimo más graves que este conflicto con Nicaragua (que por supuesto debe ser atendido y resuelto) sobre los cuales quienes amamos esta bandera podríamos estar haciendo mucho más de lo que hacemos por el país poniendo tres colores en el perfil de Facebook como excusa para insultar a nicaragüenses, es decir, a seres humanos, cada vez que se nos presenta la oportunidad.

¿Nacionalistas de verdad? A trabajar entonces, no a tratar a seres humanos como inferiores y a culparlos de males que no nos preocupamos por atender. En el XVI Informe del Estado de la Nación dos cosas quedan muy claras: primero, que algo no está funcionando; segundo, que  aún así, tenemos oportunidades increíbles, que no podemos desaprovechar. Trabajo que hacer al cual podemos dedicar toda esa pasión que está brotando en estos días. ¿Un país libre e independiente, lleno de paz y trabajo? Hagámoslo. De otro modo, ese nacionalismo es falso.

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