El peligro del pensamiento único
octubre 29th, 2010 § 6 comentarios
El mayor peligro para Costa Rica no es la inseguridad en las calles, sino la amenaza creciente del pensamiento único. El acecho de las verdades absolutas, la certeza de tener la única respuesta correcta que se ha consolidado en este país de forma definitiva este año. Todos los que discuten tienen la razón absoluta. Todos son fundamentalistas, intolerantes, y otra serie de adjetivos usados libremente. En suma, la derechización de nuestra sociedad que ha culminado con una sensación creciente de que no hay espacio posible para pensar diferente y que la suerte está echada, sin oportunidad para imaginar otras vías, otras maneras de hacer las cosas y entender el mundo.
Sobre todo, podemos notar este fenómeno en la religiosidad, que no fe real, que se ha convertido en hoja de ruta y lentes solitarios para ver el mundo. La vuelta de un cuasi-fundamentalismo cristiano que se ha autoproclamado como la explicación valiosa en un mundo que en realidad se resiste a la normalización que había sido, aunque solo en apariencia, efectiva hasta ahora. En palabras sencillas: el tico promedio se está volviendo más conservador, en una sociedad que se cansó de las barreras y explicaciones viejas. Pero el tico conservador volvió para quedarse.
¿Cómo lo vemos en la calle? Aumenta el rechazo a lo extranjero, lo diverso, lo culturalmente variado. Nos estamos haciendo más nacionalistas, y hasta preocupaciones antes mal vistas como el medio ambiente son subsumidas por esta forma de pensamiento, y ahora, hay toda una institución tradicionalista del cuidado del ambiente (que excluye explicaciones sobre por qué hay contaminación, y aconseja reciclar en casa como si esa fuera la solución a los problemas del mundo entero). Creemos necesitar más armas para controlar una inseguridad que nos resistimos a entender de dónde sale: preferimos creer que “los malos” llegaron al país y que debemos echarlos. Ojalá nicas o colombianos.
Se trata, en general, de borronazos ideológicos de la historia, que aplanan el camino para una interpretación unívoca e incuestionable de Costa Rica. Aquí nunca hubo racismo. Nunca hubo machismo. Nunca hubo indígenas que discriminar además. Todos siempre fuimos miembros de familias papá-mamá-dos hijos, nunca hubo diferencias de clase porque todos somos de clase media, y todo gran avance en luchas sociales del pasado, como las garantías laborales o el seguro social, fueron consecuencias naturales de nuestra cultura de paz y democracia.
Tales son las consecuencias de este cambio en nuestro pensamiento. Fantasías.
El problema de la religiosidad y el conservadurismo no es uno de libertad de expresión, como algunos de sus principales representantes han querido hacer creer, sino que se están convirtiendo en guías para políticas de estado. Nuestra presidenta, molde y consecuencia de este modelo de pensamiento, apoya y exacerba la sensación de que está bien volver a lo antiguo, al tico ciego a las realidades sociales y autocomplaciente de los ochentas, o antes, mucho antes. A través del Ministerio de Bienestar Social y Familia, a través de su discurso que ella disfraza de práctica privada de su religión. Y muchos, allá afuera, construyen poco a poco su vida, toman sus decisiones políticas, cerrados en un pensamiento único que todo lo devora.
Valores como el respeto a la vida humana desde su concepción, la institución del matrimonio y la familia, la moral sexual, no son imposiciones religiosas, sino realidades naturales, universales, racionales e intrínsecas al ser humano y a la sociedad: así fue creada la humanidad, creyente o no. Así lo atestiguan otras civilizaciones y religiones.
(Carlos Alonso Vargas, “De la Ilustración al suicidio de Occidente“, La Nación: 26/10/10)
La imaginación de Occidente y la voluntad de su existencia han terminado por instaurarlo como vía única de pensamiento. La irracionalidad de semejante argumento ha terminado por imponerse en el país, peor aún, como una propuesta válida, una explicación coherente para lo que pasa en el mundo. ¿Cómo se supone que un valor puede ser universal? ¿Cómo puede la institución del matrimonio ser intrínseca al ser humano si todas las culturas tiene versiones totalmente distintas, con diferentes fines y significados? Porque todo se lee desde los mismos lentes. Discutirlo no es relativizarlo todo, sino dejar de leer la historia desde el punto de vista de los vencedores y los conquistadores, y más bien hacerlo a través de los ojos de los humillados y ofendidos.
Hemos querido creer que estos insultados y olvidados en Costa Rica son consecuencia de accidentes, situaciones del momento, pero en realidad la diferencia y la exclusión de los afrodescendientes, los indígenas, las mujeres, los ancianos, los guanacastecos, los no heterosexuales, su rechazo, forma parte integral de la conformación de la sociedad costarricense. Las minorías no se han traído abajo ningún supuesto Occidente. Es más bien que nunca han habido “mayorías”. Nunca ha existido tal cosa como “el ser tico” en singular y masculino.
Hay varias Costa Ricas. Lo peligroso de creer que no es que el olvido, voluntario o no, se refleja, como escribí antes, en políticas de estado, en decisiones políticas, en las condiciones que al fin y al cabo determinan quién va a la escuela, quién gana más, quién se pudre en la cárcel, quién cuenta y quién no. Lo peligroso, lo dañino, es que nos dividimos, nos odiamos, nos expulsamos unos a otros de la calle y el parque que nos pertenece a todos. Es hora de dejar de creer en Occidentes, en la Costa Rica media, en fantasías autocomplacientes. Hay que trabajar por una sociedad que reconozca toda la inmensa y hermosa variedad que la conforma.
Concuerdo contigo que cuando alguien se atreve a distorsionar la historia de la manera en que lo hizo el señor Vargas es un signo de gran preocupación. El problema es que parece que esa es la estrategia habitual, las autoridades de la iglesia lo hacen a cada rato.
El problema de la historia es que jamás va a ser única. Siempre va a ser vista con uno u otro lente. ¿Cómo leerla entonces? Con varios lentes a la vez, o uno tras otro. De otro modo, imposible encontrarle sentido.
También concuerdo. Por eso es cada vez más importante que quienes podemos y queremos contrarrestar esta nueva oleada de fundamentalismos en CR lo hagamos cada vez más abiertamente, en todas partes, con las familias, los amigos, en la U, donde sea, sin miedo. Que esto en alguna medida es un combate entre “memes” (R. Dawkins) y entonces hay que crear y diseminar memes capaces de contrarrestar esos conservadurismos religiosos, tal vez no en la gente ya “convencida”… pero al menos, como dicen, sembrar la duda en quienes todavía están dispuestos a pensar por sí mismos. Saludos.
Si bien la religión tiene un papel fundamental en esto, hay que entender también que el pensamiento único se ha desplazado más allá de la mente religiosa. Se ha fragmentado y mezclado con otros pensamientos, otras visiones.
Hola Fernando, me gusta este artículo, me gusta como lo escribiste y el tema sobre el cual escribis, pero lo que mas me gusta es: que lo escribiste!!! comparto tu visión de que no hay UNA sola CR. Por años yo no me sentía “tica”… por miles de razones, (no solo porque era de las pocas que no me había llevado frascos de salza lizano ni añoraba el gallo pinto viviendo en otro país!!) creo que más bien era por eso que vos decís, nos quieren hacer creer que el tico es asi o asá, pero lo más peligroso es que el gobierno decida si somos asi o asa…. por eso, hay que hablar, hay que pronunciarse y sobre todo, hay que pensar!!! un abrazo, Lil
Claro, la variedad, la diversidad, son lo que hacen que los países desarrollen sus culturas y sociedades. Pero hay que atreverse a pensar, desprenderse de muchos prejuicios antes de poder ver el país como lo que es: una tierra hermosa, pero cuya población siempre será cambiante y distinta, no una fábrica que produce solo hijos iguales.